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martes, 16 de septiembre de 2014

Sí, vuelvo.

PoR LeO BauTisTa

Pasaron dos años
algunos mundos
                               rostros
                               miedos
                               logros…

Sin tinta la pluma
vacía la experiencia
camino de idas y vueltas        
era el eco, un pasado yerto.

Y así como el maíz da vida al hombre
hijo del 5to sol vuelvo…
campos florecen de encuentros
sombras de nubes, recuerdos nuevos
montañas boscosas, enseñanza de viejos.

Sin tiempo ni rumbo,
como río al mar o mar al cielo,
sea la poesía un regalo
un reflejo.





lunes, 27 de diciembre de 2010

Clitemnestra


PoR LeO BauTisTa


Era el vacio de las 7:53 pm, el de las horas en que el café se enfría y el cigarrillo ansioso espera, ella nunca imagino que ese día asesinaría al amor de su vida. Camino con precaución sin hacer el menor ruido, tenía un cuchillo de cocina, de los grandes con los cuales se filetea carne y que tienen unos pequeños orificios en la punta. Ella sabía que el aire penetraría más fácil en el flujo sanguíneo y así podría provocar también un paro cardiaco. Ansiaba poder ver su sangre derramada escurriendo por la habitación y poder sentir al fin que todo había sido saldado, que cada promesa rota se había cumplido y que el tiempo podría esperar sin duda un nuevo amor.


Egisto, pensó en Egisto.


Ahora está de pie ante la cama, las sedas blancas sedientas de sangre la incitan a dar el golpe certero y final en la yugular. Pero no puede. Lo odia demasiado porque su amor no cabe más en su pecho, se agita voluptuoso, impidiendo incluso respirar. No puede hacerlo. Se paraliza. Era mejor tejer una espera como aquella Penélope de Ítaca, Era mejor odiarlo por su hija muerta. Era mejor porque en todas esas verdades, donde se encontraba sola con sus recuerdos, no tenia de frente el aliento suave y dulce de su amado, con el cual había soñado la gloria eterna y por él cual había dado a luz a tres hijos. Esta llorando. Sabe que es el final.


Nunca imagino en ese sosegado impulso, que sería la última vez en que lo vería, que sería la última caricia un espasmo de muerte; la última mirada seria un aullido de auxilio. Nunca pensó en el juicio y en la persecución, menos pudo prever su propia muerte.


Al final, ella también murió de amor, también en soledad.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Mapoide

PoR LeO BauTisTa

…Dice la filosofía del elefante,
Si no puede ser no puede ser…
José Saramago, “El viaje del elefante”

Estaba caminando, sé que estaba caminando. No, espera, corría. ¡Estaba corriendo! No. No, estábamos sentados en un parque. Yo la verdad es que solamente hablaba por teléfono, era una simple voz al otro lado. No. Estaba sentado. Estaba parado frente a una funeraria. Bueno es que tal vez estaba recargado en un curioso y pequeño automóvil eléctrico, de estos muy modernos ecológicos que parecen de juguete por los materiales, tan ligeros, con los cuales han sido construidos. Sí, era una funeraria. Llevábamos ya varios días caminando sin sentido, sin sabernos. Yo unas cuantas horas atrás había soñado con las botellas de vino y la casa nueva, con el hermoso Galleta sentado a los pies de la mesa. Pero estaba demasiado consternado y bloqueado como para poder decir que era real. Siempre he dicho que amo las fantasías. Creo que toda mi vida ha sido una hermosa fantasía. Lo cual significa que no sé que es real, que no sé si esto es real, si estas palabras son palabras. Quiero pensar que esto se llama locura. Suena coherente decir que se ha perdido el principio de realidad, el principio ordenador de pensamiento, que sumado a la hipersensibilidad sobre informada característica del siglo XXI, forman una compleja esquizofrenia que no es la misma de antiguos tiempos como el XIX; sino que provee de un dinamismo capitalista en la búsqueda de lo mejor, la constante comparación mercantil: no es que sea uno romántico, sino que es uno capitalista, en busca del valor más apropiado, más exclusivo y por arriba de toda expectativa, el tesoro… Nos angustia el presente en la medida que somos Islas. Islas del tesoro perdido.

Suena tan Deleuze este discurso, podría decir que mi diagnostico va más allá de un Antiedipo (Orestiano) de complejos suicidas homosexuales, podría decir que soy esquizofrénico y tal vez mi sociopatía favorita sea la de jugar a los carros chocones en pleno periférico.

Debo confesar que estoy caminando sin rumbo, perdí el norte, el sur, el este, el oeste, el centro, el arriba, el abajo: soy un kinestecico desmembrado. También podría ser un Fenicio en altamar perdido ante la inmensidad de la bóveda celeste, cuestionando la insignificancia, esperando reconstruir el sentido de la vida en algún puerto del cual poder tomar los mejores tesoros a cambio de los propios; y así volver a casa si el mar lo dispone, si las estrellas se ven para ser guiado. Dejar lo mejor de mí, tomar lo mejor del otro, o por lo menos convencer al otro de que eso es lo mejor sólo por que le es desconocido y que a su vez yo reciba el engaño de su mejor, sólo por que yo desconozco. Intercambios justos. ¿Qué es lo mejor? Dejar lo que se es y tomar lo que se es. Ser. Que complicado es el sentido romántico. Sería más fácil ponernos precio. Valgo yo por un amor y vales tú por un tiempo. O viceversa.

Era una funeraria muy cómoda, lastima que no estaba yo en un ataúd. Eran unos mapas muy divertidos, eran engaños muy únicos. “Hoy saldré de viaje, no sé a dónde voy, no sé con quien voy, pero estoy seguro de que hoy saldré de viaje”, llevo ya un mapoide que compre en un establo antiguo, entre un mar perdido y la gran ciudad. Me reciclo con el tiempo. Y sigo la fantasía que este mundo, en este día, llama voz.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Partida en juego

PoR LeO BauTisTa
Siempre en algùn cruce del tiempo
es posible reiniciar. Resetear la historia.
Somos el "Ctrl Z" del siglo.
Como viajero, cargar con lo indispensable debe ser considerado antes de migrar por causa de la guerra. Esa noche empaque agua, latas, un par de playeras, calzoncillos. Mi muda vigente, la cámara y toda fuerza que quedaba después de ver mi ciudad derruida.
En ese momento no tenía nada que perder, mi madre había muerto en la última ola de infecciones por las condiciones infrahumanas de los hospitales. Antes mi padre y mi hermano eran ya sangre para la tierra. Nadie nunca entenderá lo que significa ver tu propia sangre derramada en el asfalo a mitad de la calle, cualquiera.
Por lo demas siempre fui un viajero, siempre incansable en la búsqueda, voraz en las rutas, dentro de todo ecuánime: al menos podía llorar sin detener el paso, andar al mismo ritmo que los otros. De una soledad impecable, pulcra, siempre recatada, el carácter nato de los que huyen, de los que exploran, de quienes se van yendo.
Cargue la cámara, agua, sueños, muertos frescos, fantasmas, rostros, añoranzas... y partí. Nunca pensé esa partida sería ganada tan dolorosamente: sería el inicio. Caballo mata a Alfil, Reyna pone en jaque a Rey. Esa partida fue el inicio.

lunes, 12 de octubre de 2009

Invisible

PoR LeO BauTisTa


Dedicated to my new teacher
and my old friends… all my friends…


Inservible… basura soy en la boca de los otros: de mi ser busco respuesta/
propia
no ajena…

Desecho, roto, mi vida en un vaso de tormenta…
Mis ojos abiertos destilando el tiempo, buscan al otro (quien fui), para devorarlo.

Armo el rompecabezas de los pequeños placeres citadinos,
el café y cigarrillo de las tres de la tarde en una avenida vacía,
la sutil caricia del saludo matutino,
el espacio para ser y estar.

Entre las piezas arrojadas al valle del tiempo, se ausenta la fuerza y la voluntad se confunde.
Invisible el rostro se dibuja a la distancia: se ha perdido el rumbo…

Again and again and again… go, it’s time, the answer is my name…

La caída siete veces y las restantes para volver
…again and again and again… in the last and no time,
the answer
is my name…

But confusing is my present// the answer is my name?

Again and again and again… ¡Save me my Lord!

Mi rostro invisible…
Mi nombre.
¡Save me my Lord!

sábado, 26 de septiembre de 2009

Laberinto de lo inmóvil

PoR LeO BauTisTa


Miraba el mar… Esperando bajo el árbol encontré la secuencia de las nubes. Nunca fue tan claro como ahora, había esperado toda la vida. Siempre quise mucho, más no lo suficiente: había esperado demasiado. Ya era muy tarde. Te habías ido. La vida me presto tu tiempo y no supe que hacer. Te extraño.

Aun te espero.

He esperado tantas cosas en la vida, perdí el rumbo, solo espero.

¿Es difícil tomar decisiones, no? Tomar las riendas de cada deseo.

Espero en tanto la tarde cargada de nostalgia, como el cielo de mi tristeza, buscan en el mar a la barca del rinoceronte o el faro en al distancia.

Después volteo un instante y no quedaba más que el tiempo. Era nítido y puro. Un laberinto enorme se irguió ante él y no supo que hacer: espero. Espero en la inmensidad misma de la angustia.

Aún el hilo yacía en la entrada para que pudiese dar con ella, más espero: a los padres, la fortuna, la dicha… y solo, pudo al final esperar.

El tiempo ahí erguido puro y cristalino, ceso. Entonces él siguió esperando. Mientras el hilo a la entrada esperaba también del otro lado.

Nunca como ahora supo que había perdido la vida sin hacer. Sus deseos fueron revocados por el mayor de los impulsos: la inmovilidad ante el terror de ser.

Miraba el mar… esperando bajo el árbol y la secuencia de las nubes… Espero el mar en la inconciencia de las nubes y el remoto árbol de la espera. Espero. Y después siguió esperando.